En el corazón del Valle de Punilla, Córdoba, se encuentra un rincón que parece sacado de un cuento. Villa Giardino, conocido como el “Jardín de Punilla”, es un destino que combina la majestuosidad de las sierras, el aire puro y una calma que invita a bajar el ritmo desde el primer momento. Este pintoresco pueblo es el lugar ideal para quienes buscan desconectar de la rutina diaria y sumergirse en la naturaleza.

Los paisajes verdes, las calles arboladas y el entorno serrano de Villa Giardino lo convierten en un secreto bien guardado de Córdoba. Sus rincones naturales, ríos y balnearios escondidos, junto con un clima que acompaña durante todo el año, hacen de este lugar una joya para los amantes de la tranquilidad. Además, su espíritu artesanal y su atmósfera acogedora transforman cada visita en una experiencia única y auténtica.

Leonardo Camarca, subsecretario de turismo de Villa Giardino, destacó en una entrevista exclusiva para Canal 26: “La tranquilidad, los arroyos, las sierras, el senderismo y el ciclo-turismo hacen que Giardino sea una propuesta interesante. Además, está ubicado en el centro-norte del Valle de Punilla y desde ahí es fácil llegar a localidades vecinas como Huerta Grande, La Falda, La Cumbre o Capilla del Monte. Tenemos una ubicación estratégica.”

Uno de los principales atractivos turísticos de la zona es el Paseo de los Artesanos. Este sendero, decorado con atrapasueños, llamadores de ángeles y campanas de viento, alberga numerosos locales que ofrecen productos artesanales. La ruta serrana de ripio, que se extiende por unos 9 kilómetros, conecta Villa Giardino con la localidad de La Cumbre. En el camino, los visitantes pueden disfrutar de casas de té, restaurantes y bares que ofrecen delicias locales en un entorno de serenidad.

Entre los lugares emblemáticos de Villa Giardino se encuentra “El Bosque”, una confitería con 27 años de historia. Su arquitectura rústica y su ambiente pintoresco, con troncos cortados como asientos en el patio trasero, la convierten en un lugar especial. La especialidad de la casa son las tortas y dulces, que se exhiben tentadoramente en su mostrador. Este acogedor sitio abre sus puertas los viernes, sábados, domingos y feriados desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la noche.

El Balneario Los Quimbaletes, con sus aguas que fluyen hacia el sur desde la cuenca norte del Lago San Roque, es otro de los tesoros naturales de la zona. Próximo al primer asentamiento de los conquistadores españoles, la Estancia El Pescadero, este lugar ofrece un vistazo a la historia de la región, habitada originalmente por la comunidad Comechingona. Además, el Dique El Portecelo, convertido en Reserva Natural en 1992, destaca por su rica avifauna y flora, y cuenta con el balneario y camping municipal El Portecelo, que ofrece servicios e infraestructura para los visitantes.

Para los interesados en el turismo religioso, Villa Giardino ofrece un circuito autoguiado que incluye cinco históricas capillas. Cada una de ellas cuenta con letreros que detallan su historia y características, junto con un código QR que revela sus secretos arquitectónicos. Este recorrido comienza en la Capilla Nuestra Señora de la Merced y continúa por la Capilla Nuestra Sra de las Flores, la Capilla Nuestra Sra de Lourdes y la Capilla Nuestra Sra del Valle. La Gruta de Lourdes, situada en un cerrito detrás de la Capilla de la Merced, ofrece un punto panorámico impresionante y se accede a través de un camino que forma el Via Crucis.

Para llegar a Villa Giardino desde Buenos Aires, el viaje en auto dura aproximadamente 8 horas y 20 minutos tomando la RN9 y la Autopista Rosario-Córdoba. Si se opta por el transporte en micro, los precios oscilan entre 66.000 y 100.000 pesos por persona. Sin duda, Villa Giardino es un destino que promete una experiencia inolvidable, combinando naturaleza, historia y cultura en un solo lugar.