En el pintoresco Valle de Punilla, se erige un estudio singular para el reconocido artista argentino Juan José Cambre. Este espacio, diseñado por el estudio de arquitectura Esteras Perrote, se encuentra en una zona boscosa de Los Cocos, un pequeño poblado serrano a 1.200 metros sobre el nivel del mar. La ubicación presenta un desafío particular debido al limitado acceso a materiales constructivos sofisticados, lo que ha llevado a los arquitectos a optar por una solución que combina austeridad material y riqueza espacial.
El diseño del estudio se caracteriza por su orientación hacia el cielo, permitiendo que la luz cenital bañe el espacio de trabajo. Los muros están construidos con ladrillo cerámico básico, un material que no solo dialoga con la actividad plástica del artista, sino que también se integra armoniosamente con el entorno natural. La elección de este material refleja una conexión con las tradiciones locales de construcción, donde el adobe y la tierra son protagonistas.
La forma del edificio está definida por la altura de la montaña y la irregularidad del bosque circundante. Dos prismas rectangulares se entrelazan para crear un espacio que, bajo la luz natural, se convierte en un lienzo en blanco para la creatividad del artista. Este diseño permite que el estudio se transforme con el tiempo, adaptándose a las necesidades cambiantes de Cambre.
El interior del estudio está concebido como un gran espacio silencioso, donde la luz que entra por las lucernas permite ver el cielo y, al mismo tiempo, proporciona un ambiente propicio para la creación artística. Las paredes blancas del estudio funcionan como lienzos que se llenan de color con el trabajo del artista, mientras que el piso de madera natural aporta calidez al espacio.
El estudio no solo es un lugar de trabajo, sino que también integra una vivienda-taller. Este espacio incluye una cocina, áreas de almacenamiento y una mesa de trabajo larga. En un nivel superior, un entrepiso abierto sirve como dormitorio, ofreciendo vistas al espacio principal en doble altura. Esta configuración permite una convivencia fluida entre la vida diaria y la actividad creativa.
La ubicación del estudio en un claro del bosque, entre árboles autóctonos como el coco y el algarrobo, fue cuidadosamente seleccionada para permitir una integración armoniosa entre arquitectura, arte y naturaleza. Los cauces de agua de montaña que atraviesan el terreno, aunque generalmente secos, añaden una dimensión única al paisaje.
El diseño del estudio también considera la sostenibilidad y la relación con el entorno natural. La elección del ladrillo como material principal no solo responde a la disponibilidad local, sino que también refleja una intención de construir de manera respetuosa con el medio ambiente. El color rojo del ladrillo contrasta con el verde del paisaje serrano, creando un efecto visual que cambia con la luz del día y las condiciones climáticas.
En conclusión, el estudio de Juan José Cambre en el Valle de Punilla es un ejemplo de cómo la arquitectura puede servir como un puente entre el arte y la naturaleza. Este espacio no solo proporciona un entorno ideal para la creación artística, sino que también se convierte en una obra de arte en sí misma, en constante diálogo con el paisaje que la rodea.



