En un movimiento estratégico que busca fortalecer su posición política de cara al futuro, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, realizó una visita significativa al Valle de Punilla, Córdoba. Este viaje marca su primera incursión en la región tras seis años y medio de gestión, y se enmarca en un contexto de creciente interés electoral con vistas al año 2027. Durante su gira, Kicillof hizo paradas clave en las ciudades de Cosquín y La Falda, donde su discurso estuvo claramente orientado a posicionarse como una alternativa al modelo propuesto por Javier Milei.

A pesar de no haber tenido un encuentro con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, la agenda de Kicillof estuvo cargada de simbolismo político. Uno de los momentos más destacados de su visita fue el encuentro en Cosquín, donde firmó un convenio de colaboración con el intendente Raúl Cardinali. Este acuerdo no solo tiene un carácter institucional, sino que también refuerza a Cardinali como un interlocutor de peso en la región, desplazando a figuras históricas como Carlos Caserio. Con este gesto, Kicillof subrayó su estrategia de construir una alternativa política basada en liderazgos locales con gestión territorial y legitimidad, destacando al intendente coscoíno como una pieza clave en el panorama político cordobés.

Durante su discurso, Kicillof ofreció un análisis crítico sobre las políticas libertarias, señalando que el sistema público de salud está bajo una presión sin precedentes. Según el gobernador, las consultas y solicitudes de estudios en hospitales públicos han aumentado hasta un 65% en algunas áreas, un fenómeno que atribuye a la pérdida de empleo, la caída de las obras sociales y la dificultad para costear la medicina privada.

Además, Kicillof acusó al gobierno nacional de intentar asfixiar a las provincias mediante recortes en fondos destinados a medicamentos, infraestructura y salarios docentes. En sus palabras, "Gobernar no es andar por el mundo dando conferencias. La salud, la educación y el laburo son problemas reales que la Nación le tira a los gobernadores mientras los deja sin un mango". Estas declaraciones resonaron con fuerza en el ámbito político, subrayando su crítica a la gestión actual.

Kicillof también se refirió a la gestión de La Libertad Avanza, calificándola como un "experimento de la ultraderecha a escala mundial" que, según él, "ha fracasado". En un comentario que captó la atención de muchos, afirmó que "A Milei le queda poco", sugiriendo un cambio inminente en el panorama político.

El gobernador estuvo acompañado por el sindicalista Héctor Daer, y su visita a Córdoba, un territorio históricamente desafiante para su espacio político, marca el inicio de un nuevo esfuerzo por consolidar un liderazgo federal. Este intento busca aglutinar a la oposición y fortalecer su presencia en una región clave del país.

La visita de Kicillof a Punilla no solo refuerza su presencia política en Córdoba, sino que también envía un mensaje claro sobre su intención de construir una alternativa política sólida y viable para el futuro. Con un enfoque en liderazgos locales y una crítica contundente a las políticas actuales, el gobernador bonaerense se posiciona como una figura central en el tablero político nacional.