En un acto cargado de simbolismo político, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, arribó a La Falda, en el Valle de Punilla, para participar del Congreso Nacional de la Sanidad. Lo que inicialmente se presentó como una visita institucional, rápidamente se transformó en un evento con un fuerte tono de campaña, donde Kicillof no solo criticó la política exterior de Javier Milei, sino que también recibió el respaldo de importantes figuras del sindicalismo argentino.

Durante su discurso, Kicillof denunció lo que describió como una "catástrofe" social, haciendo hincapié en el impacto que las políticas nacionales están teniendo sobre el sistema de salud pública. Según el gobernador, la demanda en los hospitales bonaerenses ha aumentado hasta un 65%, un fenómeno que atribuye a la pérdida de cobertura de obras sociales y la incapacidad de muchos ciudadanos para afrontar los costos de las prepagas. "La gente ya no viene solo por salud; viene a pedir laburo, alimentos, remedios y ayuda para pagar el alquiler o llenar un tanque de nafta", afirmó, pintando un panorama sombrío de la situación actual.

Kicillof no escatimó críticas hacia Javier Milei, a quien acusó de involucrar al país en conflictos internacionales ajenos, como el del Medio Oriente. "Se nos metió en una guerra que no es nuestra, y mientras el petróleo sube y el mundo protege sus surtidores, acá Milei dice que el mercado resuelva todo", señaló, cuestionando el enfoque libertario de dejar que el mercado regule situaciones críticas.

El gobernador definió la gestión de La Libertad Avanza como un "experimento" de la ultraderecha mundial, sugiriendo que Argentina está siendo utilizada como un laboratorio para ensayar políticas que asfixian a las provincias y venden los recursos del país. Aunque evitó hablar de candidaturas futuras, su discurso ante los delegados gremiales tuvo un fuerte tono electoral, culminando con un llamado a construir una alternativa política que saque al país de la crisis actual.

El evento contó con la presencia de Héctor Daer, jefe de la Sanidad, quien no dudó en proclamar a Kicillof como "el mejor candidato que tiene el peronismo para conducir los destinos de la Argentina". Este respaldo nacional contrastó con la frialdad del peronismo cordobés oficialista, evidenciada por la ausencia del gobernador Martín Llaryora y otros miembros de la primera línea del gabinete provincial.

Tras el acto en La Falda, Kicillof continuó su agenda en Cosquín, donde firmó convenios turísticos, y en la ciudad de Córdoba, en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Estos compromisos buscaban darle un matiz de gestión a su visita, en un contexto de alta tensión política en la región.

La visita de Kicillof a Punilla no solo refuerza su posición como un crítico vocal del modelo libertario, sino que también lo posiciona como una figura central dentro del peronismo, respaldado por el sindicalismo y con miras a un futuro político más ambicioso. La escena política en Córdoba, sin embargo, sigue siendo un desafío, con un peronismo local que aún se muestra reticente a su liderazgo.