La llegada de una ola de frío polar impactó con fuerza este miércoles 20 de mayo en Villa Carlos Paz y sus alrededores, dejando a su paso temperaturas bajo cero en varios puntos de la ciudad y localidades vecinas. Este fenómeno climático fue monitoreado de cerca por los proyectos MATTEO, PREVENIR y el Club de Ciencias STEAM de la Municipalidad de Villa Carlos Paz, quienes registraron datos que evidencian cómo el relieve y la urbanización influyen en las variaciones térmicas en la región.
El récord de temperaturas bajas se registró en San Antonio de Arredondo, donde la estación de Santos Lugares (APRHi) marcó un gélido -5.5°C. Muy cerca de este registro, en la zona del Hotel Diferencial Dante Delich, el termómetro descendió hasta los -3.9°C, mostrando la severidad del frío en estas áreas.
Dentro de los límites de Villa Carlos Paz, los barrios más cercanos al río y las zonas periféricas fueron los más afectados por el frío matutino. En Playas de Oro, el termómetro marcó -2.3°C, mientras que en el barrio La Quinta, según la medición del Instituto Bilingüe Dante Alighieri, la mínima descendió a -2.6°C, reflejando el impacto del aire polar en estas áreas menos urbanizadas.
A medida que uno se acerca al centro de la ciudad y a zonas con mayor densidad edilicia, el efecto del asfalto logró amortiguar el impacto del frío. En el Barrio Sarmiento y en la Escuela Carlos Paz, la mínima rozó el cero con -0.4°C. En tanto, el edificio de la Municipalidad y el sector de Costa Azul Norte registraron unos sutiles 0.4°C sobre cero, mientras que en José Muñoz el termómetro marcó 0.8°C, evidenciando la influencia de la urbanización en las temperaturas.
Los barrios Sol y Lago (IPEM 359) y La Cuesta (estación oficial EPEC) registraron una temperatura de 0.0°C, mostrando una leve mejora respecto a otras zonas más expuestas al frío. Estos datos reflejan cómo la urbanización y la densidad de construcción pueden mitigar los efectos de las bajas temperaturas.
Un dato curioso del reporte es que la zona de Punta de Agua, ubicada sobre la Ruta C-45 en el cruce hacia Alta Gracia, se mantuvo notablemente más templada que el valle, registrando una mínima de 4.3°C. Esto demuestra cómo las zonas altas o despejadas fuera de las cuencas cerradas suelen retener menos el aire frío pesado durante la noche, ofreciendo un respiro ante la ola de frío polar.
Este fenómeno de frío extremo resalta la importancia de los monitoreos climáticos en la región, que permiten entender mejor las dinámicas térmicas y prepararse adecuadamente para enfrentar las bajas temperaturas. La comunidad deberá estar atenta a futuras oleadas de frío y tomar las precauciones necesarias para protegerse del clima adverso.




