En un contexto de creciente tensión política en el Valle de Punilla, el referente del radicalismo, Edgar Larrea, ha salido al cruce de rumores y especulaciones que lo vinculaban con apoyos a candidatos ajenos. En sus declaraciones, Larrea fue contundente al afirmar que el radicalismo no apoya a nadie porque reclama para sí la presidencia de la Comunidad Regional. Esta postura ha generado un revuelo tanto dentro de su partido como en las filas del justicialismo.
La sucesión en la Comunidad Regional Punilla, que tradicionalmente era un trámite administrativo, se ha convertido en un verdadero campo de batalla político. Las versiones cruzadas sobre posibles alianzas han llevado a Larrea a desmentir categóricamente cualquier apoyo a sectores del Partido Justicialista (PJ). "Es muy gracioso esto, el radicalismo no apoya a nadie porque reclamamos para nosotros la presidencia", sentenció el dirigente, reafirmando la postura histórica de su partido.
Desde la fundación de la Comunidad Regional, el espíritu de la institución se ha basado en la convivencia política, alternando la presidencia sin importar el cuadro de mayorías y minorías. Larrea recordó este principio al señalar que no entiende de dónde surgieron las versiones de apoyo a otros candidatos. Esta declaración refuerza la intención del radicalismo de mantener su influencia en la región.
Larrea no solo defendió la posición de su partido, sino que también analizó el complejo escenario interno del PJ en el departamento. Con una mirada crítica, vinculó los movimientos actuales a una estrategia del oficialismo provincial. Según Larrea, Manuel Calvo representa el nexo más directo con el esquema de Carlos Caserio dentro del Gobierno de Córdoba, sugiriendo que la actual disputa es una "jugada de contención".
Uno de los puntos más polémicos de sus declaraciones fue el ataque dirigido a Raúl Cardinali, intendente de Cosquín. Larrea lo señaló como víctima de las "maniobras provinciales", sugiriendo que se están aprovechando de su inexperiencia en el juego político de alto nivel. Esta acusación añade un nuevo elemento de tensión en la ya convulsionada arena política de Punilla.
La Comunidad Regional Punilla es un ente clave que agrupa a los municipios y comunas del departamento para gestionar obras y fondos regionales. La presidencia de este organismo no solo implica el manejo de la agenda institucional, sino que también representa un mensaje de poder territorial significativo de cara al futuro político de la provincia de Córdoba.
Con el radicalismo firme en su reclamo de alternancia y un PJ dividido entre el "caserismo" y el "schiarettismo/llaryorismo", la definición de la presidencia de la Comunidad Regional promete nuevos capítulos de alta tensión política. La situación actual refleja las complejidades de las alianzas y rivalidades en el ámbito político local, donde cada movimiento puede tener repercusiones significativas para el futuro del departamento y la provincia.




