La política en el Valle de Punilla está viviendo momentos de alta tensión debido a la disputa por el control de la Comunidad Regional. El intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, ha decidido desafiar el liderazgo del histórico ex senador Carlos Caserio, alineándose con figuras de peso como el ministro Manuel Calvo y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. Este movimiento ha generado un revuelo en el peronismo local, evidenciando una fractura que podría tener repercusiones a nivel provincial y nacional.
La interna del Partido Justicialista en Punilla ha llegado a un punto crítico. Lo que comenzó como una simple disputa por la presidencia de la Comunidad Regional se ha convertido en un terremoto político que involucra a importantes actores del gobierno de Córdoba y Buenos Aires. La salida de Fabricio Díaz, ex intendente de Capilla del Monte, dejó una vacante que desató ambiciones y tensiones. En una reunión privada en la finca de Carlos Caserio, solo nueve de los veintitrés intendentes del departamento asistieron, y Cardinali reafirmó su intención de liderar el organismo. Sin embargo, Caserio propuso a Fabián Flores, un hombre de su confianza, lo que llevó a Cardinali a abandonar el encuentro en señal de ruptura.
El respaldo que Cardinali ha recibido del llaryorismo y de varios intendentes radicales es un indicativo de su estrategia para consolidar su posición. El martes 12 de mayo se espera que Cardinali se reúna con Manuel Calvo, un encuentro que podría institucionalizar la ruptura con el caserismo y marcar un nuevo rumbo en la política de Punilla. Esta alianza busca desplazar a Caserio de la toma de decisiones en la región, en un contexto donde las internas del Partido Justicialista en Villa Carlos Paz ya habían mostrado signos de tensión.
La visita de Axel Kicillof a Cosquín el viernes 8 de mayo añade un componente nacional a la disputa local. El gobernador bonaerense, quien también es precandidato presidencial, se reunirá con Cardinali para firmar un convenio de colaboración institucional. La exclusión de Caserio de esta agenda oficial es un mensaje claro de autonomía y renovación por parte de Cardinali, quien ha decidido no invitar al ex senador, reforzando su postura de cara a las próximas elecciones.
Este escenario político en Punilla no solo refleja las tensiones internas del peronismo cordobés, sino que también pone de manifiesto las alianzas estratégicas que se están tejiendo de cara al futuro. La relación de amistad entre Kicillof y Cardinali, que data de años, ha sido un factor determinante en esta jugada política, enviando un mensaje contundente al interior del partido.
La situación en Punilla es un reflejo de las dinámicas políticas que se están desarrollando en toda la provincia de Córdoba. Con la mirada puesta en las próximas elecciones, los movimientos de Cardinali podrían redefinir el mapa político local, afectando no solo a la Comunidad Regional, sino también a la estructura del Partido Justicialista en la región.
En conclusión, la disputa por el liderazgo en la Comunidad Regional de Punilla ha desatado una serie de eventos que podrían tener un impacto duradero en la política local y provincial. La alineación de Cardinali con figuras clave y su desafío al liderazgo de Caserio son indicativos de un cambio de guardia en el peronismo de Punilla, con implicaciones que podrían extenderse más allá de las fronteras del valle.




