En un contexto de preocupación creciente, trabajadores de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS–Malbrán) han levantado la voz ante la paralización de una unidad sanitaria crucial ubicada en el valle de Punilla, Córdoba. Esta situación se desencadenó tras una serie de cambios estructurales en el organismo, que han dejado a la región sin un recurso vital para la salud pública.
El origen de esta problemática se remonta al decreto 192/26, que ordenó la fusión y cierre de varias áreas dentro de la ANLIS. Entre las entidades afectadas se encuentra el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE), del cual dependía la Unidad Operativa de Vectores (UNOVE) situada en Punilla. Esta unidad ha quedado sin funcionamiento efectivo y sin personal asignado, lo que ha generado una gran inquietud entre los trabajadores y la comunidad local.
La UNOVE desempeñaba un papel esencial a nivel nacional, siendo un espacio técnico único dedicado al mantenimiento de colonias de vinchucas, insectos transmisores del Chagas, con una alta diversidad genética. Estas colonias eran fundamentales para investigaciones científicas en todo el país, lo que subraya la importancia de su continuidad operativa.
Además de su función en la investigación, la unidad tenía un rol crucial en el monitoreo de la resistencia a insecticidas, un aspecto central para definir estrategias de control sanitario. También se encargaba de desarrollar capacitaciones para equipos técnicos de diversas jurisdicciones que participan en el Programa Nacional de Chagas, fortaleciendo así la capacidad de respuesta ante esta enfermedad.
Los trabajadores han señalado que la implementación de estas medidas se realizó sin una transición operativa clara, lo que ha interrumpido líneas de trabajo, vínculos institucionales y tareas en curso relacionadas con enfermedades como el dengue, el chagas y la leishmaniasis. Esta interrupción no solo afecta a la investigación, sino que también pone en riesgo la salud pública al debilitar la capacidad de respuesta ante brotes epidémicos.
La unidad formaba parte de una red de respuesta territorial que articulaba esfuerzos entre la Nación, las provincias y los municipios. Su desactivación podría tener un impacto significativo en la capacidad de investigación y control de enfermedades transmitidas por vectores, lo que preocupa a los trabajadores y a la comunidad en general.
El reclamo ha sido impulsado por el personal del organismo, quienes han cuestionado las decisiones adoptadas y han remarcado la importancia estratégica de este tipo de dispositivos dentro del sistema sanitario. La comunidad espera que las autoridades reconsideren estas medidas y restablezcan el funcionamiento de la unidad para garantizar la salud y el bienestar de la población.
En conclusión, la paralización de la unidad sanitaria en Punilla representa un desafío significativo para la región y para el sistema de salud en general. La comunidad y los trabajadores esperan que se tomen medidas para revertir esta situación y asegurar que la investigación y el control de enfermedades continúen de manera efectiva.





